Skip to content Skip to footer

Una vez estaba escuchando a alguien hablar de algo que le emocionaba, era una situación que le había sucedido hace mucho tiempo, se le cortó la voz, noté que se remojaron sus ojos y que subió por sus mejillas un enrojecimiento fugaz, seguido a esto dijo: “perdón por ponerme así.” Yo me quedé congelado por un momento porque pensé por un segundo ¿Cuántas veces nos ocultamos para no expresar, o para no incomodar a los demás?  Nos tenemos tan poco permitido sentir que hasta nos disculpamos ante los demás cuando de nuestras emociones se trata, de nuestro sentir. 

Aunque nos la pasamos diciendo, a mí no me importa el qué dirán de los demás, eso no es cierto, profundamente pienso en como lo va a tomar el otro, hasta para vestirnos pedimos una validación ajena. Mi punto es si seremos conscientes de lo profundo que es este tema para muchos de nosotros, sé que hay excepciones, pero mayoritariamente a la una buena cantidad de nosotros, profunda y silenciosamente nos hace ruido el qué dirán. 

Para ser auténtico se necesita mucha fuerza porque es muy difícil hacer la diferencia en una sociedad que nos hizo creer que lo que estaba bien en realidad no estaba bien, me refiero a que, nos enseñaron las masas que tenías que ser fuerte o al menos mostrarte fuerte, nos enseñaron que la debilidad es una vergüenza pública y motivo frecuente de juicio social. 

Es por eso que cuando nos encontramos una persona auténtica lo vemos como raro porque son escasos, te voy a contar algo personal, una vez decidí pasar 1 año entero con 0 alcohol para limpiar mi cuerpo y en ocasiones me hacían sentir como si estuviera haciendo algo malo porque las personas se aterraban o trataban de hacerme desistir en mi propósito. Te cuento esto porque desde muy pequeños de manera silenciosa hemos aprendido a estar escondidos dentro de nosotros mismos para no sentirnos mal en nuestro entorno. 

¿A donde voy con todo esto? 

Evadimos, nos volvimos buenos en eso, se nos volvió automático decir que estoy bien, buenos días ¿cómo estás? Bien. ¿Qué tienes? Nada. Esto es un lenguaje muy automático que por lo general encontramos en nuestro entorno, y sin darnos cuenta, nos han llevado a sentirnos mal por sentir, apenados porque me estoy expresando de alguna manera especial, porque quiero ser escuchado o comprendido. 

Si supieras la fuerza que hay que tener para decir no estoy bien, estoy triste, y, necesito ayuda, comprenderías que sentirse así no es debilidad, sino una fortaleza superior. Si no lo crees, la mayoría de las personas se omiten y aparentan lo que no son y la minoría expresan sus sentimientos sin temor, la mayoría de la gente no se sostiene en hábitos saludables como el gimnasio o la alimentación y la minoría que tiene la fuerza para hacerlo, gozan de buena salud y se les ve en su cuerpo, la mayoría no está dispuesto a hacer lo que sea para conseguir una meta y solo la minoría que se compromete con toda su fuerza para alcanzar un logro alcanza el éxito. Podría seguir con muchos ejemplos, pero solamente quiero que notes que las minorías son las personas con más fuerza personal, de hecho, se necesita fuerza para ser el rarito de la familia o del entorno social. 

Esta es una invitación para que te valides frente al espejo y dejes brotar la fuerza natural que llevas dentro de ti para ser tú, frente a los demás. Pareciera que es una pelea de ti contra los demás, pero en realidad no es así, eres tú contigo quién está en el ring. Solo la minoría ha ganado esta pelea. ¿Ahora me entiendes el verdadero concepto de fuerza? 

Validarte tiene que ver más con la aceptación tuya de tus propias emociones y sentimientos que la búsqueda de aprobación externa, defenderte frente a los demás, decir con la cabeza en alto, quiero llorar, siento enojo, me molesta, me siento triste y muchas formas más de expresarnos que tenemos a nuestra disposición, solo tienes que hablar para darles uso. En ocasiones no entendemos el poder de nuestras palabras, así hayamos repetido muchas veces las palabras tienen mucho poder. Validarte es una relación natural contigo, es una bonita amistad que aporta valor, que acompaña, que abraza, que te defiende y que siempre está cuando la necesitas. 

Nadie, por lo general te va a enseñar a hacerlo, en realidad todo lo contrario, no porque el mundo esté contra ti sino, porque por lo general, nos enseñan muchos valores personales desde pequeños, pero muy poco el auto valor, el auto concepto. Asi que es algo que te corresponde, es algo que deberás trabajar, entrenar – y seguramente lo has hecho con todos los dolores que te han causado en el pasado- día a día, fortaleciendo esta relación de amistad contigo. 

Hay un ejercicio que sirve demasiado y lo tengo comprobadísimo que funciona muy bien, y es aprender a estar solo. Es algo que muchas veces evitamos porque sí que es importante ser parte de una sociedad, saber que pertenecemos y que somos vistos, pero cuando esa importancia es lo que más nos contamina nos empieza a restar velocidad y fuerza, nos inflama. Aprender a estar solo tiene que ver con proveerte a ti mismo todo lo que esperas de los demás, es sentirse completo estando contigo mismo, es llegar a un punto en el que estar con los demás es agradable, rico, alegra la vida, me gusta, pero no es necesario. Si no hay nadie también me puedo sentir bien. 

¿Te imaginas lo magnético que puedes llegar a ser si las personas te ven tan completo que hasta intimidas? a veces es difícil acercarse a una persona así porque uno no sabe cómo, de lo potente que es, pero atrae. 

Para finalizar, te quiero compartir la manera como hoy veo el ser una persona fuerte de verdad, una persona auténtica, y es que he notado que ser así, despierta la fuerza de otra persona que tal vez lo necesita, incita a los demás a revelar su propia valentía y no hay nada que te haga sentir mejor que esto, así que ser una persona verdaderamente valiente también es un aporte a los demás, también es contribuir al bienestar general del mundo. Gracias por leerme déjame tus comentarios para saber que esta dinámica te está llegando. 

Leave a comment